Descripción
Al poeta le nace un hijo, posible prolongación de sus entrañas. Pero lo venido, lo dado, es ya otra conciencia. El hijo es el explícito e insistente tú del poemario, una segregación, una oposición al yo creador. Es al tiempo vida y muerte del poeta, originalidad y réplica. Un tú que se perfila en las contradicciones que irán aflorando en tanto el pequeño dibuja y el padre escribe: cultura frente a ingenuidad y candidez. La pureza frente a lo sesgado. Lo libérrimo, pulcramente sentimental, frente a lo dirigido y la intención. La letra frente al trazo. Pero para el poeta se abre una suerte de hibridación, de diálogo enriquecedor, de candidez limpia de signos de puntuación y de mayúsculas, de duda y angustia que es, a la postre, la justificación de todos estos versos.






