Descripción
Desde la atalaya de una mirada irónica y descreída, estos poemas recorren los tensionados caminos de la existencia. El hombre, los hombres, esas criaturas arrojadas al oficio de vivir, atadas al tiempo y expuestas a los retos y rutinas de la vida, centran el decir de Alberto Ávila en esta entrega. Sus poemas son arcas de sensaciones que ofrecen el olvido, urgencias sobre espejos que nos niegan; con ellos conforma un paisaje en donde el hombre, solo o en grupo, acepta el desafío que supone existir, su andar y su derrota.
Hay ternura, aire crítico y una lúcida brisa de escepticismo que no pierde de vista el corazón. Es así, dice Eugenio Rivera en su prólogo, como nuestro autor «apela sin duda a las pobres criaturas que pueblan este valle de lágrimas de norte a sur».






